¿Qué es y cómo afecta el efecto túnel para tu conducción?

vista de un manillar de una moto desde la perspectiva de un motorista que circula por una carretera

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Cuanta mayor sea la velocidad a la que circulemos, menor será nuestro campo de visión. Si no conoces qué es el peligroso efecto túnel y cómo afecta a la conducción, te lo explicamos en este post. ¡Sigue leyendo!

vista de un manillar de una moto desde la perspectiva de un motorista que circula por una carretera

Sin duda, la velocidad excesiva, junto a las distracciones, es una de las principales causas de accidentes de circulación. Y ello es así porque afecta a la capacidad de reacción de los conductores. De manera especial, ¿sabías que altera nuestro campo de visión, potenciando factores de riesgo y provocando el denominado efecto túnel?

En el caso de este último, si no tienes claro qué es, cómo afecta a la conducción y de qué manera puede evitarse, te aconsejamos que continúes leyendo el presente post. ¡Así podrás circular con mayor seguridad!

¿Qué es el efecto túnel en conducción?

En cuanto a qué se conoce como efecto túnel, la Dirección General de Tráfico (DGT) observa que se trata de una pérdida de campo de visión lateral. Es decir, reduce significativamente la percepción de cuanto sucede a nuestro alrededor e impide apreciar cualquier peligro en los márgenes de la vía.

Como se ha comentado en la introducción, la velocidad excesiva tiene una relación directa con este efecto. Y también la ingesta de alcohol. Si se combinan ambos factores, ¡el cóctel es realmente peligroso!

¿Cómo afecta en la conducción el efecto túnel?

Respecto a cómo influye este efecto en la conducción, es muy importante saber que, más allá de las sanciones motivadas por superar los límites de velocidad o alcohol establecidos, puede ocasionar un accidente de tráfico con consecuencias fatales. Y ello es así porque:

  • El efecto túnel reduce la capacidad periférica, incrementando así la probabilidad de sufrir un siniestro en una intersección.
  • De igual modo, nos limita para ver y analizar lo que sucede en nuestro entorno (señales de tráfico, peatones, otros vehículos, etc.).
  • Como ejemplo práctico de lo que estamos hablando, la DGT pone el siguiente: a una velocidad de 35 km/h, el campo de visión normal de un conductor abarca 104 grados. Pues bien: a 65 km/h, el campo de visión se reduce a 70 grados. Y al alcanzar los 100 km/h, disminuye a 42 grados.
  • En autopista y autovía, el límite genérico de velocidad es de 120 km/h. Al superarlo, se pierde nitidez periférica y, por lo tanto, la posibilidad de evaluar correctamente distancias y velocidades. A partir de 130 km/h, el ángulo de visión es de 30 grados. Y a 150 km/h, de solo 18 grados. Aunque se circule en un espacio abierto, parecerá que lo estamos haciendo por un túnel.
  • Y la experiencia es similar cuando se ingiere alcohol, otro de los grandes enemigos de la seguridad vial.

En el caso de la velocidad excesiva, tiene más consecuencias aún: estimula la aparición de la fatiga, aumenta las probabilidades de sufrir una distracción y también puede provocar agresividad. ¡No lo olvides!

Consejos para evitar el efecto túnel

Sobre cómo se puede evitar ese efecto que nos reduce el campo de visión e impide ver con nitidez cuanto sucede a nuestro alrededor mientras conducimos, la respuesta es bien sencilla: adecuando la velocidad a la vía por la que circulemos. Y, por supuesto, no ingiriendo ni una gota de alcohol.

En lo relativo a la velocidad, desde la DGT, a través de uno de sus recursos didácticos, hacen hincapié en que la velocidad adecuada es considerada un factor protector frente a los accidentes de tráfico:

  • Circular siempre a una velocidad adecuada a la situación a la que te encuentras puede evitar que sufras un accidente.
  • Y en el supuesto de que el siniestro llegue a producirse, será de mucha menor gravedad que si hubieras estado circulando a mayor velocidad.

Y por lo que respecta al alcohol, su ingesta altera nuestro comportamiento y afecta a casi todas las capacidades psicofísicas necesarias para conducir de forma segura. En el asunto que nos ocupa, conviene tener en cuenta que:

  • El alcohol nos produce euforia y hace que nos sobrevaloremos a la hora de conducir. Aunque circulemos a una velocidad excesiva, nuestra sensación es que tenemos la situación controlada, cuando, en realidad, no es así.
  • Con la ingesta de alcohol nos volvemos menos responsables y prudentes. De igual forma, somos más propensos a sufrir distracciones. Y cometemos más infracciones. Entre ellas, superar los límites de velocidad establecidos.
  • En lo referente a las funciones perceptivas, ya lo hemos advertido: el alcohol afecta a la visión. Y este problema puede derivar en una peor percepción de las luces y señales, una distorsión del cálculo de las distancias y las velocidades, una reducción del campo visual, etc. En definitiva, en el efecto túnel.
  • Por si fuese poco, el alcohol produce una descoordinación motora y psicomotora, imprecisión en los movimientos y alteración en el equilibrio.

En resumen, el alcohol acaba pasando factura de una manera u otra. Recuerda: es un tóxico que tiene efectos negativos en el sistema nervioso central y, por ende, en la conducción. Al manillar o volante de tu vehículo, ¡no te la juegues!

Límites de velocidad y sanciones: ¿cuáles son?

Si tienes un carnet de moto o un carnet de conducir tipo B debes saber cuáles son los límites de velocidad en vías interurbanas, puesto que en ellas es donde se circula más rápido y hay más probabilidades de que se produzca el peligroso efecto túnel:

  • Autopistas y autovías: 120 km/h.
  • Carreteras convencionales: 90 km/h.

Sobre estas últimas, el Reglamento General de Circulación observa que, si existe separación física de los dos sentidos de circulación, el titular de la vía podrá fijar un límite máximo de 100 km/h para turismos y motocicletas.

Las sanciones por exceso de velocidad oscilan entre 100 y 600 euros. Y en función de la gravedad, también se contempla la retirada de 2, 4 o 6 puntos del carnet.

Y no solo eso. El Código Penal señala que superar los límites de velocidad en 60 km/h y 80 km/h en vías urbanas e interurbanas, respectivamente, está tipificado como delito y es castigado con:

  • La pena de prisión de 3 a 6 meses, una multa de 6 a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
  • La privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo que oscilaría entre uno y cuatro años.

Alcohol y conducción: ¿qué dice la ley?

Para finalizar, no olvides que el consumo de alcohol también provoca el denominado efecto túnel en la conducción. No te confíes: con un par de cervezas o copas de vino darás positivo en un control de alcoholemia. Como consideraciones legales, es importante que sepas lo siguiente:

  • La tasa máxima de alcohol para conductores noveles y profesionales es de 0,15 mg/l en aire espirado.
  • Para el resto de conductores es de 0,25 mg/l.

Y las sanciones contempladas para los infractores son las siguientes:

  • Multas que oscilan entre 500 y 1.000 euros.
  • La retirada de 4 a 6 puntos del permiso de conducción.
  • Y superar unas tasas de alcohol en sangre de 1,2 g/l o en aire espirado de 0,60 mg/l puede suponer una pena de prisión de 3 a 6 meses, una multa de 6 a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
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